viernes 23 de mayo de 2008

RUMBOS


El peregrinar por las librerías de Corrientes resultó fructífero. Ella se compró “Bajo el signo de Marte”, de Fritz Zorn, “Mis amigos”, de Emanuel Bove y “El testigo ocular”, de Ernst Weiss. Yo, por mi parte, cargué en una bolsa con “Reunión de bachilleres”, de Franz Werfel, “Le juif imaginaire”, de Alain Finkielkraut, una vieja edición, amarillenta y olorosa del mítico “Libro del desasosiego” de Pessoa y una voluminosa antología de cuentos portugueses. Cargados de letras, nos metimos en un Café (Corrientes esquina Callao para los amigos de los datos) a tomarnos algo fresco y gambetear, en la medida de lo posible, las molestias de la humedad y un bochornoso calor rioplatense. Hojeamos los libros y charlamos de trivialidades. Le señalé mi certeza de que esa esquina era como un Aleph por donde confluía el paso de personajes singulares y se lo confirmé marcándole algunos especímenes que veíamos pasar a través de la ventana. “Yo creo que esta gente no tiene más razón de existir que transitar por Corrientes” le dije, y sonrió ante mi peculiar teoría”. “Uno siempre tiene que tener teorías, de todo tipo y en todo momento, aunque sólo sea para escapar de las teorías demenciales de los demás” agregué. Volvió a sonreír y dijo algo que me sonó a cumplido: “eres un tipo peculiar”.

Cuando salimos del local, el inclemente sol había retrocedido ante el avance de unos nubarrones oscuros y agoreros de copiosas lluvias. Caminamos un rato Corrientes abajo, pendientes del cielo y predispuestos a parar un taxi en cuanto comenzara el predecible diluvio. Teníamos tiempo libre y yo venía barruntando la idea de llevarla a cenar a algún sitio. Por el momento, prefería no declarar mis intenciones, así que nos entreteníamos hablando de temas variados, moviéndonos circularmente en una inocuidad que sabíamos ficticia. Ella esperaba alguna propuesta mía y yo me hacía el interesante demorando cualquier planteamiento.
Miré mi reloj, como si consultara la hora y pregunté con aire indiferente, como el que no quiere la cosa pero con más intención que Judas negociando con los romanos:

- ¿che, te parece que vayamos a cenar? Si no tenés nada que hacer, digo…..

- Sí, me encantaría – respondió, con la mejor de sus sonrisas dibujada en la cara

Paré un taxi y apenas entramos se puso a llover como en la Biblia. Le indiqué al tachero que nos llevara a cierto restaurante italiano que había descubierto mi buen amigo Fortunato Archevolti hacía un par de semanas y que yo tenía en mente para acudir acompañado de alguna fémina. Durante el trayecto hablamos poco, con la cabeza pegada contra la ventanilla mirando la lluvia, la gente correr, invocando nostalgias y prediciendo el futuro.

- “¿Te gusta el lugar?” le pregunté cuando llegamos.

- mucho – respondió mirando interesada la fachada del edificio.

Era un chalet de dos plantas, construído en estilo modernista, allá principiando el siglo veinte y precedido por un pequeño jardín con espacio para aparcar los vehículos. Por dentro, estaba decorado sobriamente, sin ningún exceso y con unos cuadros abstractos como único desliz discordante con el clasicismo que emanaba del conjunto. Hicimos nuestros pedidos y nos entretuvimos con una botella de vino blanco dulzón (Norton cosecha tardía) mientras se demoraban los platos: fettuccini con salsa mediterránea para ella y dorada a la parrilla con guarnición de papas para mí.

- ¿por qué me dijiste, antes, que soy un tipo peculiar?

- Porque lo eres….hay algo en ti muy intelectual y quebradizo a la vez, y lo segundo sin duda tiene que ver con tu relación con las mujeres….no eres tímido pero se te nota que intentas imponerte a ciertos miedos e inseguridades….me da la impresión que con nosotras, siempre has tenido éxito pero no suerte…por eso te dejas llevar, para asegurarte que nuestro interés real y el problema, si las cosas se tuercen, no radica en ti

- mirá, podría hacerme el desentendido diciendo que no tenés razón, o el sorprendido pero, fingir, me parece un mal comienzo….sí, tenés razón en lo que decís pero mis viejos miedos no me paralizan e intento apartarlos, con desigual éxito, de mi cabeza….éste temor que siento ahora, frente a ti, es nuevo y no sé hasta qué punto se emparenta con los anteriores….y es así, porque me interesás, porque sos linda, alegre y extraordinariamente inteligente y porque no quiero tratarte como si fueras una mujer cualquiera…

- eso es una declaración en toda regla

- ¿te parezco muy audaz?

- todo lo contrario, me gusta y me encanta que seas tan poético….ningún otro hubiera empleado la palabra “audaz” ni posiblemente se hubiera sincerado de la forma que tú lo has hecho

- es que no me banco la hipocresía

- yo tampoco, y si estoy aquí contigo, es porque quiero estar

El mozo apareció con la bandeja e interrumpió nuestra desbordante conversación de rumbos impensados, que no por deseados eran predecibles unas horas antes. La cena fue copiosa y prolongada porque ya no había ninguna prisa, porque la evidencia de la satisfacción del deseo era un hecho próximo e ineludible y porque las inseguridades se tornaron livianas.
En mi departamento, Vilma se mostró dócil. La estreché por la cintura y besé en los labios antes de tenderla de espaldas en la cama. Me fascinaban los lunares que su camiseta de tirantes dejaban al descubierto, el sedoso tacto de su ropa interior y el paulatino descubrimiento del resto de su cuerpo. Cuando desperté por la mañana, ella dormía acurrucada entre mis brazos, apretada contra mi pecho y exhalando un olor a sexo y perfume que provocaba mi complacencia de macho a la par que un orgullo pueril apenas disimulado. Afuera, la lluvia continuaba cayendo con terquedad y el inequívoco sonido trajo a mi memoria, a caballo de la nostalgia, algo que había leído tiempo atrás: “Lo importante es no confundir a las mujeres, que son muchas, con el amor, que es uno solo”. Cerré los ojos y me volví a dormir.

domingo 18 de mayo de 2008

PASÓ EN BS.AS. (iba para cuento y se quedó en esto)

No era un boliche ideal, pero acudía a él de tanto en tanto. Su ubicación céntrica y su habitual elenco de trolos, pichicateros, pendejas y pajeros, le conferían un eclecticismo humano propicio para la curiosa contemplación. Las pinturas del techo, opacas por el tiempo y el humo, las desgastadas mesas de mármol y la noble madera deslucida que revestía las paredes del local, evidenciaban un esplendoroso pasado, hoy derivado en atrayente decadencia. Nadie podía negar la peculiaridad del lugar. Por eso me gustaba sentarme allí e intentar escribir algo. Sentado a una mesa del fondo, no tardaba en decantarme por un espécimen determinado y acto seguido, me entregaba a la especulación sobre su existencia, el trazo de su perfil psicológico y las predicciones sobre su futuro. Me entretenía el juego y cuando abandonaba el boliche, lo hacía con un buen montón de interesantes notas para los personajes de una novela siempre postergada.

Cierta tarde de pasado verano, un tipo entrado en carnes y con la camisa desabrochada hasta por debajo del esternón, se acercó a mi mesa. Tendría unos cincuenta y pico, ojos achinados, una nariz que delataba su llegada con antelación y unos labios que inmediatamente hacían pensar en un degenerado. No me gustó su aspecto y mucho menos su voz, que sonaba falsa y amenazante, como la que uno imagina en un delator.

- ¿Es usted escritor? – me preguntó de súbito, con las manos apoyadas sobre el mármol y su cara a escasos treinta centímetros de la mía.

- Intento serlo – respondí, un tanto con indolencia

- Si me invita a tomar algo, le cuento una historia

Pidió un whisky al mozo y se sentó antes de que yo le contestara. Sin esperar a que le trajeran su consumición, inició el relato, mientras yo aún barajaba una innecesaria respuesta.

- Hará unos quince o dieciséis años heredé, de una tía, que llevaba más de 20 años viuda de un médico y no tenía hijos, algo de plata y un departamento en la calle Posadas al 1600. Le di boleto a la paraguaya con la que vivía y para allá que me fui. De Flores, pasé a ser vecino de Bioy Casares…¡ ¿lo conoció usted? ¿no? ¡ qué personaje ¡….ése sí que era un tipo elegante…¡¡ a veces me lo encontraba por la calle y lo saludaba…el viejo me devolvía el saludo y se me quedaba mirando, como diciendo ¿de qué conozco yo a este tipo….? Ay ¡ qué buenos tiempos..¡ …Bueno, el caso es que alquilé mi casita y con eso y lo que me dejó la vieja, vivía cómodamente….me compré ropa cara, para estar bien pituco y no parecer un croto, iba a la peluquería cada dos semanas e incluso llegué a comprarme unos cuantos libros….tenía que verme saludar con una breve reverencia y un recio Buenos Días cuando me cruzaba con las estiradas viejas chotas de mis vecinas…parecía un dandy…Lástima que ya sabe cómo es esto de la plata….que se va….Empecé a ir al hipódromo, frecuentar prostitutas de lujo y darme unos cuantos caprichos, bastante inconfesables ¿sabe usted?….el caso es que no tardé en gastarme lo que me dejó la vieja y lo del alquiler apenas me llegaba para nada….pero, parece que allá arriba alguien se acordó de mí….Por esos días, había visto por televisión un reportaje de ése cazanazis de Austria….

- Simon Wiesenthal – apunté yo, visto que él se esforzaba en vano por recordar el nombre

- ¡ Ése ¡…y me puse a pensar en el vecino de la puerta de enfrente, un alemán que se llamaba Lothar …se decía de él que era moishe pero a mí no me cuadraba….aunque fuera huraño y distante como los judíos, había algo en él distinto…no tenía ese afán de notoriedad y llamar la atención que tienen los moishes….es más fuerte que ellos y no pueden evitarlo…les gusta destacar…¿me entiende, no?....así que me pregunté ¿y si este viejo fuera un nazi que se vino a refugiar a la Argentina? …Al principio me hice la pregunta en joda, casi entre risas pero al rato, me quedé pensando….me dormí con la idea en la cabeza y cuando me desperté, al día siguiente, tenía la convicción de que el tipo era un nazi…..no me pregunte porqué, digamos que fue un pálpito, una intuición..

Apuró de un trago lo que restaba de bebida e hizo señas al mozo para que le trajera otra

- por la mañana me puse manos a la obra….comencé a espiarlo cuando entraba y salía de la casa, le robé algunas cartas del buzón….nada importante, la verdad, y yo mismo me hice pasar por judío a ver cómo reaccionaba….salía a la puerta con un gorrito de esos en la cabeza justo cuando él iba a entrar o salir, puse uno de esos cacharritos que se ponen en las puertas, etc.….pero el tipo no se daba por aludido, lo cual aumentaba mi convencimiento sobre su verdadera identidad…….un día, le pregunté por la bendición del vino y el viejo se puso nervioso…me dijo que no se acordaba en esos momentos, y me cerró la puerta en las narices….yo ya la tenía reclara, así que sin más, y sin pensar en que pudiera pertenecer a alguna organización que le brindara protección, lo seguí cuando salía y en la calle lo encaré……”yo sé quien es usted” “usted no es judío, sino nazi” me mandé el lance…..tenía que ver cómo temblaba cuando le dije eso….no era capaz de hablar el muy hijo de puta….así que aproveché su debilidad y me embalé “quiero tres mil dólares mensuales…mañana me hará el primer pago, pasando un sobre bajo la puerta de mi casa con esa cantidad”…..”le vamos a estar vigilando, así que no se haga el piola” ….usé el plural para darle más miedo y confundirlo, que pensara que yo no estaba solo…aunque pidiendo guita, a poco que cavilara descartaría que el Mossad estuviera por medio…..

El caso es que a mediodía del día siguiente la plata apareció bajo mi puerta, y así todos los meses, puntualmente, hasta el año pasado, en el que el tipo va y se muere..¡ la puta que lo parió, viejo choto ¡¡…tuve que vender el departamento y volver a mi casita de Flores….

- ¿por qué me cuenta esto? ¿para que lo invite a beber?

- Claro, ¿o se piensa que es porque tengo algún sentimiento de culpa por lo que hice?...ése tipo era un nazi…no se merecía nada…..demasiado buena vida se dio a costa de las víctimas…

- ¿y quién me dice que no se lo inventó todo?

- Bauer, Lothar Bauer….vaya y pregunte al portero de Posadas 1640 por él y por mí…ya verá cómo nos recuerda….yo le daba buenas propinas….seguro que todavía me extraña…

- Lothar Bauer – repetí. ¿y usted? ¿cómo se llama usted?

- Eso no tiene importancia….

- Miré, no me creo que usted me haya contado la historia simplemente para que le invitara a unos whiskeys….intuyo que usted pretende que yo escriba un libro….usted quiere leerse en mis páginas para sentirse importante….aún cuando no sea más que un miserable….ayudar a un criminal de guerra, aparte de ser algo inmoral, es delito….

- No tiene pruebas contra mí y, además, a usted lo que le interesa es poder escribir la historia….¿o me equivoco?

Terminó su whisky sin dejar de mirarme fijamente, calibrando en mí el efecto de sus palabras. Después, apoyó el vaso, me dedicó una sonrisa burlona y desapareció por la puerta sin volver la vista atrás. Me quedé pensativo, paseando mis ojos por el entorno y deliberando con mi conciencia. A mi mente acudieron montones de imágenes, en blanco y negro, de cadáveres, prisioneros famélicos, alambradas, trenes para ganado y humaredas incesantes de chimeneas que exhalaban cenizas humanas. Me sentía ahogado y tenía necesidad de salir a la calle a que me diera el aire y sacudir esas visiones de mi cabeza. Anduve caminando no sé cuánto tiempo, lo mismo fueron diez minutos que una hora, hasta que me vi plantado ante la embajada de Israel enseñando mi documentación a los recelosos policías de la puerta. Una vez dentro y superado el detector de metales, un funcionario me preguntó si era judío (mi apellido sefardí no delataba mi credo) y el motivo de mi visita, tras lo cual me acompañó al despacho del Agregado Cultural de la legación, a quien antes de ver catalogué como espía encubierto. Era un tipo jóven, grande y corpulento, con el pelo blanco cortado a cepillo y una cara rosada y saludable en la que destacaba una prominente mandíbula. Me estrechó la mano e invitó a sentarme haciendo una reverencia con la misma.

- ¿Así que tiene una historia de nazis para contarnos? - inquirió en perfecto castellano rioplatense.

- Sí, la escuché hace un rato y pensé que mi obligación era venir aquí a relatarla por si pudiera tener algún interés…

Aseveró con la cabeza y acompañó el gesto con un “Ajá” que podía significar cualquier cosa, desde condescendencia hasta suspicacia. “¿Le apetece tomar algo?” preguntó seguidamente.

- ¿podría ser un whisky?

- Como no ¡

Levantó el teléfono que tenía sobre la mesa y pidió dos whiskeys.

- Cuando usted quiera – me inivitó a iniciar mi relato

- No sé por dónde empezar….

- Empiece por el principio…

- Está bien, allá voy ”No era un boliche ideal, pero acudía a él de tanto en tanto. Su ubicación céntrica….


* Dedicado a mi paisano Marcelo Levit.

jueves 15 de mayo de 2008

En El Ombú


Había quedado por la tarde con Vilma, así que aproveché el mediodía para reunirme con mi amigo Fortunato y compartir charla y mantel en uno de nuestros lugares predilectos: El Ombú. Frente a una parrillada de carne y una botella de Luigi Bosca reserva, el tema de mi cita saltó enseguida en la conversación.

- Hoy puede ser un día histórico para vos, turco, así que no dejés que te salga ése pelotudo que asoma cuando te gusta una mina y sé vos mismo….. no te preocupés por ser brillante, conformáte con no meter la pata – me dijo

- ¿Sabés qué me llama la atención?, que con lo buena que está, no ande con nadie….

- Mirá, según me contó Lucía, a Vilma siempre la están rondando tipos pero vos no hagás mala sangre por eso. Le gustaste y quiere quedar con vos, no con otro, así que dejáte de especulaciones al pedo y disfrutá….

- No sé porqué me siento tan inseguro…yo no soy así

- Porque te gusta y sabés que ésta no es ninguna loca. Estás acostumbrado a bancarte la histeria de minas que no te convienen y cuando encontrás a una que se sale de ése patrón, te sentís confundido…..

- ¿Vos creés?

- Claro. Querés ver en ésta mina a la mujer que anduviste buscando siempre…pero no te preocupés porque esto es algo normal….a mí, me pasó un montón de veces

- ¿Y si en verdad lo es?

- Bueno, che, eso lo vas a tener que averiguar vos mismo….pero yo te aconsejo que rebajés el nivel de especulación y expectativa……está bien que la mina está muy buena, es inteligente, tiene clase y todo lo que vos querás, pero no olvidés que al principio las cosas suelen ir bien….lo jodido es cuando pasa el tiempo..

- ¿Sabés lo que te digo?; que sea lo que tenga que ser...¡¡ voy a dejar de imaginar cosas y …

- Che, ¿víste cómo nos miran las pendejitas de la mesa del fondo? – me interrumpió

Me di la vuelta con cierto disimulo y las miré de pasada, más por complacer a mi amigo que por interés propio:

- ¿hablás en serio? – pregunté sorprendido, y añadí – …..a ésas no les toco el culo ni con un palo….

- Te estoy jodiendo, turco….andá, servíme más vino y reíte un poco…que vos no lo sabés, pero vas a morir de éxito…

- Qué haría yo sin vos, tanuzzo ¡¡

- Pasear por Corrientes, a ver si te levantás una loca o alguna cajera de librería….dále, ponéme más vino.


* La acuarela "El turco", es obsequio de mi amiga Raquel Barbieri.


sábado 10 de mayo de 2008

ME GUSTÓ

Me gustó, y mucho. De negro, elegante pero nada ostentosa y despreciando las exigencias de la moda, se acercó a mí con una deslumbrante sonrisa a modo de presentación. Nos saludamos a la española, con dos besos y, de inmediato, sentí cómo mi corazón y mi mente se relajaron, provocándome una sensación de alivio que no me abandonaría en toda la velada. Atrás dejé las especulaciones psicológicas fuera de tono, y la tentación de guiarme por actuaciones pretéritas o caer en el penoso intento de mostrarme complaciente y simpático. Era “ideal”, tal como me predijo Fortunato. Aparte del incuestionable componente erótico de su físico, había algo que emanaba de ella y que cautivaba de un modo sereno e hipnótico, haciéndome comprender que me encontraba ante una criatura excepcional.

Con la intención de Fortunato y la complicidad de Lucía, Vilma y yo mantuvimos cierta intimidad comunicativa que nos alejaba de los vaivenes de una conversación a cuatro voces y envolvía como una suave caricia. Un masaje verbal que cuando más sentíamos, más deseábamos. No hacía falta ser un lince para aventurar que existía una corriente bidireccional de atracción y que las bases para algo de mayor trascendencia, sea esto lo que fuera, se estaban asentando con el interés de ambas partes. Se palpaba la certeza de que nuestro encuentro proponía un desafío, un significado que se nos escapaba y que no parecíamos dispuestos a eludir.

Por desgracia, o porque simplemente este primer acto tocaba a su fin, la madrugada se nos echó encima y nos separamos con un beso (a la argentina) cuya cálida humedad sentí en el borde de mi boca, un número de teléfono y la propuesta de pasear por las librerías de Corrientes.

PD: Otra versión de este encuentro pueden hallarla en el blog de mi amiga Isabel Chiara.


jueves 8 de mayo de 2008

NUNCA SE SABE...

Acababa de leer, en un libro de Edgardo Cozarinsky, que era peligroso inventar cuentos, porque, si resultan buenos, terminan por hacerse realidad y entonces ya no importa si fueron inventados, porque siempre habrá alguien que después los haya vivido. Me intrigaban estas palabras y no podía sacármelas de la cabeza. Recordé que, hacía años, yo mismo había escrito un relato en el cual, el protagonista, un tal Cesare Prato Lampronti, tenía el don de materializar sus deseos con tan sólo escribirlos en un papel y ponerlos bajo su almohada a la hora de acostarse.
En esas evocaciones entretenía mi cabeza, cuando sonó el teléfono:

- ¿sí? – contesté
- Soy Fortunato ¿qué andás haciendo?
- Nada
- Te cuento……..ésta noche viene Lucía a cenar a casa, va a traer una amiga y…
- ¿tan mal me ven? – le interrumpí
- No, pero por una vez la suerte está de tu parte y tenés la oportunidad de conocer a una mina que no es una loca….según Lucía, es “ideal” y te va a encantar…..
- La verdad es que esto de las citas arregladas nunca me gustó….
- Vení, hacéme caso….no tenés nada que perder…
- Eso es cierto…
- Claro….vos venís, cenás, charlás y si no se gustan, no pasa nada…no hay ningún compromiso….dále, vení
- ¿A qué hora?
- Ellas van a venir a las nueve pero, si no estás ocupado, veníte antes, así nos tomamos unos vinitos y charlamos….
- Bueno, en un rato estoy allá….¿querés que lleve algo?
- No, no hace falta, tengo de todo
- Chau

Después de ducharme, me paré ante el espejo unos instantes. No tenía el atractivo empalagoso y aniñado de Brad Pitt pero me gustaba lo que veía. A fin de cuentas, siempre tenía éxito con las mujeres que conocía y esta tendencia no tenía porque variar mientras tuviera pelo y no me sobraran kilos. Perfumado, peinado y vestido con jeans, camisa blanca y chaqueta de lino azul, sonreí como un tonto mientras metía, bajo la almohada de mi cama, un papelito con el siguiente deseo: “que me vaya bien con la amiga de Lucía; que sea la que espero”. Salí por la puerta y corrí escaleras abajo, ansioso por hacerlo realidad.

lunes 5 de mayo de 2008

CHARLA

El famoso escritor Fortunato Archevolti, entrañable amigo de los que ya no quedan, y yo, habíamos quedado para cenar, tal cómo veníamos haciendolo al menos una vez por semana desde que nos radicamos en Buenos Aires.
Sentados a la mesa de un restaurante entre Díaz Vélez e Hidalgo, charlábamos mientras él daba cuenta de unos fettuccini con salsa de berdeo, yo engullía unos varenikes y nos bajábamos, sin esfuerzo, una botella de Navarro Correas (Colección Privada. Merlot 2004).

- F: me gustaron mucho tu artículos de la semana pasada….cada vez estás escribiendo mejor….deberías meterle mano, de una vez por todas, a tu novela en vez de ir dilatándolo…parecés un arquitecto, que se le va todo en proyectos…
- Yo: sí, tenés razón pero….la verdad es que después de escribir para el diario, no me quedan ganas de seguir escribiendo…..
- F: lo del diario está bien porque te da de comer, igual que esas pelotudeces que te encargan los de Televisión y los de Publicidad pero….vos tenés que aspirar a algo más……tenés talento para crear personajes complejos, llenos de matices, de aristas……sólo te falta enlazar una trama, o ni siquiera eso, podés describir las vicisitudes de una saga familiar, o de un único personaje central con otros muchos como meros satélites…..
- Yo: mi principal problema es la anarquía….. no me siento capaz de imponerme una rutina y, mientras no lo consiga, no voy a poder encarar la tarea con la pasión que se merece
- F: mi consejo, si lo querés, es que escribás todos los días, lo que sea….ni siquiera que sea ordenado….hoy escribís medio capítulo, mañana otro entero y luego ya los vas uniendo como se pueda
- Yo: vos siempre tenés razón….
- F: Lo sé, menos una vez, que creí que no la tenía y luego resultó que también..
- Yo: che, cambiando de tema ¿ hay novedades con Gabriela ¿?
- F: sí, nos vamos a divorciar, definitivamente……yo ya no estoy enamorado de ella y no vale la pena intentar arreglar algo que está roto….es como una copa de porcelana que se te cae al suelo y se rompe….vos la podés pegar pero, sabés que está rota y que es más frágil que antes….además, dice que me perdonó pero no movió un dedo por salvar nuestro matrimonio….era mejor que no me hubiese perdonado y hubiésemos acabado con todo desde el primer momento….
- Yo: ustedes sabrán…….¿y tus otras mujeres?
- F: bueno, la Innombrable es una chitrula que cada tanto me rompe las bolas.. y en cuanto a Lucía….está todo bien pero, ya sabés cómo son las cosas al principio….me gusta y, a mi manera, la quiero pero….estoy cómodo así como estamos.…pensá que fuí viudo y pronto voy a ser divorciado…..se me rompió el corazón varias veces y tengo el alma llena de muescas….estoy grande para recaídas sentimentales….¿y vos? ¿seguís con ésa histérica….? …¿te acordás de lo que te dije de las cordobesas…?
- Yo: no….ya lo dejamos….yo no viví tanto como vos pero también estoy grande para andar perdiendo el tiempo con pavadas…ya sabés cómo son las locas éstas: mucha paja mental y sexo mediocre…..¡que se saque un bono de 10 sesiones y maree a su psicoanalista…..¡
- F: ¿probaste a emborracharla?
- Yo: No, probé a emborracharme yo, y fue peor…..no pude coger y nos la pasamos hablando…
- F: Mirá que te quiero, pero te juntás con cada una….¿dónde las buscás? ¿en Corrientes?......¡¡ ¿Cuándo te vas a buscar una como la gente, flaco??
- Yo: eso mismo me dice mi vieja….
- F: ¿Nunca te preguntaste porqué no quedan mujeres como nuestras madres?
- Yo: todos los días….después de preguntarme porqué carajo los tipos, siempre, acabamos hablando de minas…..

INVISIBLE

Nadie podía sospechar que el famoso escritor Ernesto Frankel no era más que un muerto que vivía de prestado, y que escribía porque no tenía otra forma de esquivar sus dolorosas agitaciones interiores. ¿Qué otra cosa podía hacer que aferrarse a su mesa de trabajo e idear personajes e historias a su gusto para así compensar, o algo parecido, sus carencias?. Carecía de familia, sus amigos resultaron ser unos oportunistas y el amor lo había desechado hace tiempo por imposible. Sabía que nunca encontraría a alguien que lo quisiera por si mismo, fuera de la irradiación de la fama, y que las muchachas sencillas, corrientes y encantadoras siempre pertenecerían a otros. No le quedaba otra que agarrarse a sus invenciones y sobrellevar su fatalismo a golpe de ficción.
Cuando se asomaba al balcón de su casa, miraba con envidia pasar a las parejas y a los muchachos jugar al fútbol en el parque, comprendiendo que no se suicidaba porque no tenía huevos y porque los seres ficticios, sólo existen en los libros.